miércoles, 4 de mayo de 2011

Resiste Tucson de Alber Vázquez


Si México perdió en 1848 un vasto territorio mayor que su superficie actual, fue porque le pertenecía. ¿Desde cuándo? Desde 1821, año en el que accedió a su independencia de España. Durante el periodo comprendido entre 1821 y 1848, los actuales estados de Arizona, California, Nevada, Utah, Nuevo México, Texas y partes de Colorado, Wyoming, Kansas y Oklahoma eran parte de México.

Antes de 1821, y prácticamente desde los tiempos de la conquista de América, todos estos territorios eran españoles y pertenecían al virreinato de Nueva España. A España. La presencia española fue siempre escasa y débil en su frontera norte precisamente porque, aunque siempre que se rumoreaba que en algún lugar había una plata que nunca llegó a aparecer, aquellas tierras desérticas no eran especialmente ricas.

Sin embargo, en el último cuarto del siglo XVIII se produce un fenómeno tan asombroso como olvidado: los españoles, temerosos de que los ingleses lleguen algún día e invadan Nueva España, construyen una gran línea fronteriza entre San Diego y el Golfo de México. Miles de soldados y pioneros se reparten por aquellas tierras para colonizarlas y hacerlas suyas, en un proceso prácticamente idéntico al que los estadounidenses llevarían a cabo setenta años después.

Y en esa línea, en ese Salvaje Norte Español, tienen lugar cientos de historias fabulosas, batallas épicas contra los apaches, luchas gloriosas, anécdotas y aventuras. Que son tan reales como el Wild West norteamericano. Y que nadie, absolutamente nadie, ha contado hasta hoy.
Alojamiento en Buenos Aires cerca del Teatro Colón

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